Homenaje: María Angélica Bosco BiografíaMaría Angélica Bosco
El 6 de Octubre se cumplió un año más del fallecimiento de la escritora y traductora argentina María Angélica Bosco.
Con tristeza tenemos que decir lo que ya sabemos, que los argentinos tenemos entre nuestros grandes defectos, el de olvidar, o al menos no rememorar a nuestros escritores desaparecidos
Allegro Libros quiere en este homenaje recordar a una escritora exquisita y con una personalidad sorprendente, que tenía un concepto muy claro, y así lo manifestaba sobre los derechos de paridad entre hombres y mujeres: "No soy feminista, abogo por la igualdad de los sexos, por el reconocimiento de la libertad de la mujer, en el sentido de que se capacite; si no lo hace no puede pedir la igualdad." "He luchado por los derechos de la mujer, y he vivido reclamando mis derechos, pero con la responsabilidad de poder desempeñar el cargo que pretendía. Eso no es ser feminista, es ser femenina."
Lamentablemente, es muy difícil conseguir en las librerías del país los libros de esta autora, pero al menos podemos recordarla volviendo a presentar su biografía en forma cronológica, algunas de las entrevistas periodísticas que le realizaron en vida, y las notas publicadas después de su muerte. Vale la pena leerlas!!
Una de ellas fue realizada por la periodista chilena Daniela Aspeé quien viajó a Buenos Aires en 2004 con el propósito de estrevistar a escritoras argentinas autoras de literatura policial y de suspenso.
Entrevista a la escritora María Angélica Bosco
BIOGRAFIA CRONOLOGICA
1909
Nace en Buenos Aires.
1925
Se recibe de Maestra Normal, en la Escuela de Lenguas Vivas.
1954
Recibe el Segundo Premio otorgado por la editorial Emecé por su novela "La muerte baja en el ascensor".
1956
Se publica su novela "La muerte soborna a Pandora" (Compañía General Fabril).
1959
Hasta 1965 trabajará como secretaria del suplemento literario del diario Clarín.
1960
Obtiene el Tercer Premio de Novela otorgado por la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.
En Buenos Aires, se publica la novela "La trampa". (Emecé).
"‘La trampa’ es un análisis, es psicológico, porque el pasado es modificado a veces, se te revela de una manera diferente de cómo lo habías visto. Te estoy hablando de mis primeras novelas, yo había pensado en ‘La trampa’ como una novela policial y después no quise encasillarme en el género. Agatha Christie, con la que me comparan (me llaman la ‘Agatha Christie argentina’ y yo protesto), es más vieja, está muerta y yo estoy viva. Agatha Christie hizo un negocio muy provechoso adoptando casi un estilo definitivo para sus novelas. Yo no quería encasillarme dentro de un género, ni de la manera de tratar ese género. Mis novelas policiales son muy diferentes. Por eso, cuando estaba escribiendo ‘La trampa’, dije no, no voy a hacer una novela policial, voy a hacer una novela de suspenso. Casi todas mis novelas tienen suspenso. La novela en general tiene que tener un suspenso porque hay que atrapar al lector y llevarlo a que le interese la historia", contó María Angélica Bosco en una entrevista realizada por Daniela Aspeé Venegas, Archivos del Sur, Buenos Aires, 2004.
1963
La editorial Emecé publica, en Buenos Aires, su novela "El comedor de diario".
"Cuando María Angélica Bosco presentó su novela, era ya autora de ‘La muerte baja en ascensor’ y de otras obras de gran repercusión. En esa oportunidad, definió ‘El comedor de diario’ como ‘el mea culpa de mi generación’. Más allá de esa apreciación, tenemos ante nosotros el producto de una mirada aguda, irónica, pero cargada de comprensión sobre la vida de un grupo de esos argentinos anónimos que tanto han contribuido al proceso fundacional del país. (…) El capítulo inicial simboliza la dificultad de atravesar ciertas barreras sociales", de la Presentación de la reedición de la obra en Hyspamérica, 1984.
1965
Se publica, en Buenos Aires, la novela "¿Dónde está el cordero?" (Emecé).
Hasta 1969 trabajará como secretaria de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE).
1967
Aparece en Buenos Aires, el libro "Borges y los otros", publicado por Compañía General Fabril Editora.
1968
La Compañía General Fabril publica, en Buenos Aires, la novela "La negra Vélez y su ángel".
1971
Se publica el libro "Carta abierta a Judas" (Emecé).
1974
Recibe el Segundo Premio de Novela otorgado por la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y el Segundo Premio Nacional Regional.
El 22 de agosto se estrena el film "El amor infiel" sobre la novela "La trampa" de María Angélica Bosco, con dirección de Mario David.
1975
La editorial Emecé publica el libro de relatos "Cartas de mujeres".
1979
El 15 de marzo se estrena el film "Contragolpe", con dirección de Alejandro Doria y guión de María Angélica Bosco y el escritor Marco Denevi.
1981
Editorial Losada publica, en Buenos Aires, su novela "En la piel del otro".
1984
La Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires le otorga el Primer Premio de Novela.
"El comedor de diario", es reeditado por Hyspamérica, dentro de la colección Nuestro Siglo, dirigida por Félix Luna.
1987
El Rotary Club de Buenos Aires la nombra Personalidad Literaria del Año.
1990
Es condecorada por el gobierno italiano.
1993
La editorial Atlántida publica, en Buenos Aires, su libro "Burlas del porvenir".
1994
Recibe el Premio Konex Diploma al Mérito en la categoría "Novela: quinquenio 1984-1988".
Es nombrada directora del Fondo de las Artes.
1996
Se publica, en Buenos Aires, su novela "La muerte vino de afuera" (Sudamericana) y su libro de relatos "Tres historias de mujeres" (Vinciguerra).
1998
La editorial Vinciguerra publica, en Buenos Aires, "Memoria de las casas".
"‘Las casas’ de esta ‘memoria’ son aquellas en las que María Angélica Bosco ha vivido entre 1909 (año de su nacimiento) y 1998. Convertida en personaje, cada una habla por sí misma [...] Balance de época, balance de obra y de vida, ‘Memoria de las casas’ se vuelve de algún modo paradigmática, ‘universal’ aunque cuente lo particular y pretenda hacerlo con despojada sinceridad, llamando a los hechos y las personas por sus nombres propios. El tránsito de ‘niña bien’, ‘chica bonita’ cuidada y protegida, instalada en un matrimonio de conveniente comodidad, a mujer de mediana edad y de mediana posición que vive de su trabajo luego de un divorcio escandaloso, marca un itinerario no tan común en su tiempo, pero que sí puede leerse hoy como precursor de muchos otros. Harta de jugar a la señora burguesa, cuando se acerca a los cuarenta años, Bosco -entonces señora de Gil- se aburre y busca sin saberlo del todo su propio camino, aunque fuere por la puerta falsa de una relación clandestina que no se consolidará después, pero que le enseñará la libertad para asumir opciones diferentes, entre ellas, la de la escritura profesional. Si bien la autora declara no ser feminista (sin explicitar a qué feminismo se refiere), hay en su biografía, más allá de ideologías particulares que los lectores podrán o no compartir, un feminismo práctico: el implícito en ejercer el derecho a vivir como un individuo autónomo, desechando las facilidades pero también las falsedades de la dependencia. Como detalle -humorístico por cierto- cabe señalar que bastante más tarde -a los ochenta años- Bosco decide cortar otra dependencia menor: la del estereotipo cultural que decreta, especialmente para las mujeres, la prohibición de envejecer. Sólo a partir de entonces comienza a declarar su auténtica fecha de nacimiento", escribió María Rosa Lojo en el diario La Nación, el 26 de agosto de 1998.
2003
Se publica su libro de relatos "La noche anticipada" (Nueva Generación).
"La novelista, que a pesar de sus altos años no ha dejado de mantenerse activa, es también cuentista de reconocidos méritos. [...] Coincidimos con la introductora en lo concerniente a la pulcritud de la dicción narrativa de María Angélica Bosco y destacamos, además, su capacidad para armar cada uno de sus relatos, generalmente breves, otorgándoles un interés del que el lector no puede sustraerse. Las inquietantes situaciones y los finales -nunca previsibles- de la mayoría de los cuentos mezclan, por lo general, realismo y fantasía; en ellos ocupa espacio preferente el juego con la memoria y el tiempo y la imposibilidad del conocimiento de sí mismo. La autora bucea en las relaciones sutiles, en las oscuras razones que rigen el comportamiento humano y construye con esos materiales historias fantásticas que se alternan con otras de lograda naturalidad y sugestivos apuntes costumbristas", escribió Antonio Requeni en el diario La Nación, en febrero de 2003.
Bibliografía
Nota publicada en Página 12
Viernes, 6 de octubre de 2006
MURIO LA ESCRITORA MARIA ANGELICA BOSCO
Una mujer liberal, elegante y rebelde de profesión
Tenía 97 años. Fue la primera autora de género policial y ganó el premio Emecé con La muerte baja en el ascensor.
Por Silvina Friera
“Soy liberal, desobediente y rebelde de profesión.” Así se definía María Angélica Bosco, que murió el martes a los 97 años, en una entrevista reciente con Página/12. (ver Nota) Aunque decía que no estaba jubilada del todo, ya no escribía libros para publicar; sólo tomaba notas en su diario íntimo cuando tenía ganas porque había descubierto que le encantaba descansar. No le gustaba que la calificaran como la “Agatha Christie” argentina por haberse dedicado al género policial, pero una vez en la Feria del Libro firmó un autógrafo a una señora que la había confundido con la escritora inglesa. “Las mujeres aburren a los lectores contándoles qué malos son los hombres y qué desgraciadas son ellas. La literatura femenina era un gran pañuelo. Yo no quería hacer eso, entonces por compasión al lector, para que se distrajera, para que se divirtiera y no me secara las lágrimas, me pareció que el policial era una oportunidad”, señaló la autora de La muerte baja en el ascensor, La muerte soborna a Pandora, La trampa, En la estela de un secuestro, Muerte en la costa del río y La muerte vino de afuera.
Una charla con esta chispeante escritora podía durar horas, porque sabía cómo sumergir a sus interlocutores en ese pasado que recordaba con alegría, nunca con nostalgia, mientras movía los dedos de sus manos –tan finas y delicadas– con tanta elegancia, que siempre llamaba la atención. Tan coqueta era que ocultaba el bastón que usaba desde mediados de 1995. Al principio no lo quería, después lo fue aceptando, aunque para conformarse –siempre se jactaba de su buena salud y de su autonomía– contaba que el bastón le inspiraba veleidades de reina. Para ella el humor empezaba por casa, burlándose de sí misma, por eso afirmaba que era “la típica tilinga de Barrio Norte”.
Imposible no reírse con los comentarios de la Bosco, como cuando respondía a la pregunta de si tenía novio: “¡No, Dios me libre, están todos bajo tierra! Los sobreviví a todos”. De muy joven, le gustaba andar en motocicleta en Mar del Plata con un amigo. Y aunque la criticaron mucho por estos comportamientos, “demasiado osados” para una señorita de Barrio Norte, muchos años después en la Sociedad Argentina de Escritores se encontró con las mujeres que la habían cuestionado. “Y resulta que me dicen: ‘¿Te acordás cuando andábamos en motocicleta con el colorado Polledo?’. La que andaba era yo, ¡caramba!, pero las otras con el tiempo también se subieron a la moto.” Cuando el portero del edificio en donde vivía Bosco se enteró de que había ganado un premio con una novela policial, le pidió: “¿No me ayudaría a encontrar al que roba las botellas de leche?”. También hubo en ese entonces una señora que la felicitó porque había situado la acción de su novela en la Argentina: “Acá tenemos tan buenos crímenes como en cualquier otro lugar del mundo”. Cuando la Bosco hablaba, nadie la paraba.
Había nacido el 23 de agosto de 1909, pero cuando en 1954 ganó el Segundo Premio de Novela Emecé por La muerte baja en el ascensor (publicada en el Séptimo Círculo, colección dirigida por Borges y Bioy Casares), decidió “rejuvenecer” unos años y declaró que había nacido en 1917 (pasó de tener 45 a 37). Había publicado su primer libro de cuentos, El corazón de la princesa, en 1934. Fue autora de novelas, cuentos, ensayos y autobiografías como El comedor de diario (1963), Cartas de mujeres (1975), Borges y los otros (1967), Carta abierta a Judas (1971) y Memoria de las casas (1998), entre otros títulos. Fue secretaria de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) de 1965 a 1969 y condujo el ciclo Radiografía de un best seller en Radio Nacional, de 1961 a 1969. Entre 1977 y 1979 entregó varios libretos para el ciclo televisivo División homicidios de Canal 9, aunque había incursionado previamente en la tele comentando libros en Buenas tardes, mucho gusto. Trabajó como asesora en la Editorial Fabril, tradujo, entre otros, a Gustave Flaubert, Italo Calvino, Emile Zola y Rimbaud y fue secretaria del suplemento literario de Clarín, además de haber colaborado en La Nación y La Prensa.
En su libro más autobiográfico, Memoria de las casas, desmitificaba el oficio de la escritura. “No vivo como escritora las 24 horas del día, como dicen otros que hay que vivir -–planteaba Bosco–. Cuando me siento mujer y madre, me olvido de la profesión. Tampoco el ser escritora me ha servido para escabullirme de los engorros de la vida diaria. Si tengo que arrear con ellos, ¿y quién está libre?, trato de hacer lo mejor posible. Esto no tiene nada que ver con lo de ser o no ser profesional. No exageremos con lo de la profesión. Profesiones exigentes hay muchas; la de escritor es una de ellas, lo admito, una profesión que supone vocación y entrega como muchas otras y además el don de crear, que es dado y no armado. Pero lo de encaramarse a una escalera y decir ‘miren soy escritor’ en voz alta y para que todos lo oigan me parece una tontería. Escribo porque me gusta y porque elegí esa carrera, además vivo. A lo mejor vivo como escritora nomás y no me doy cuenta.”
Nota: Entrevista de Página 12 a María Angélica Bosco en Enero, 16 de 2006
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